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Sultán Usman: “Si no vendes, no puedes saber qué problemas tienes”

Weimar International Services era un proyecto ambicioso: esta plataforma quería unir compañías africanas y europeas, españolas y nigerianas. Con esta idea, Sultán Usman fue uno de los finalistas del programa Explorer en 2018. Tuvo que abandonar esa empresa, pero en su trayectoria siguen muy presentes las enseñanzas sobre emprendimiento. Como él mismo asegura: “la vida es bonita aunque no haya unicornios”.

El protagonista de nuestro último IG Live (también lo encontrarás más abajo) no cuenta una historia de éxito empresarial, pero sí personal. Está muy orgulloso de todo lo conseguido: “En un año de emprendimiento aprendí lo mismo que en dos de carrera. La mayoría de lo que soy hoy como persona, de los conocimientos que aplico en mi trabajo, se debe a lo que asimilé durante el período de tiempo en el que montamos (mis socios y yo) la compañía”, explica.

¿Cuál era el propósito de este proyecto? “Vimos que existían empresas que querían operar en África, pero no poseían los métodos de pago adecuados ni contactos locales o idea de cómo desenvolverse en las aduanas. Nos dimos cuenta de que había mucho que hacer; teníamos un territorio inexplorado y muy escalable. Pasamos por Explorer y todo lo que aprendimos fue útil. Pero llegué a un punto en el que mis socios fueron fichados por grandes compañías, yo estaba acabando de estudiar y me dio miedo lanzarme. De hecho, el punto de no retorno fue cuando me invitaron, precisamente, a Lanzadera (una aceleradora de empresas de Valencia que da apoyo a emprendedores)… y no me lancé”, cuenta Sultán. “No suelo arrepentirme de mis decisiones, aunque de esta, sí; creo que habría recogido un conocimiento brutal si hubiera ido”, reflexiona ante una de las preguntas de los usuarios.

Empresario… y linier

¿Se pueden compaginar dos mundos tan distintos como la asistencia al árbitro en partidos de segunda división B con el emprendimiento? Sí. Y con más cosas, como demuestra este Alumni: “Ahora mismo estoy centrado en tres grandes ámbitos: mi trabajo es el primero; soy parte de una empresa dedicada a la megafonía en aeropuertos. Me dan los planos de las instalaciones y yo me encargo de la ingeniería de sonido. Estoy enfocado en los mercados africano y de Medio Oriente y lo que más me gusta de esta compañía es que me permite emprender constantemente: como soy, básicamente, un vendedor, tengo que buscarme la vida para encontrar clientes en cada país”, asegura.

“Por otro lado, actúo como árbitro asistente de fútbol en segunda B, algo que veo como un hobby, me encanta. Cada fin de semana estoy en una ciudad distinta, con un tipo de comida diferente, gente dispar… No deja de ser un deporte, es cierto, pero he de aplicar un management de personas y una psicología distinta. Aquí, el reto es gestionar a los 22 jugadores que hay en el campo sabiendo que muchos de ellos van a intentar engañarte, es como la vida misma. Yo lo hago con calma y trato de llevarlos a mi terreno, uso la psicología para hacer que confíen en mí y en mi gestión. Una vez consigues eso, es mucho más fácil. En cierta forma, para mí el arbitraje es como llevar una empresa, ya que tienes que tomar decisiones en milésimas de segundo y eso me gusta mucho. Está claro que te vas a equivocar, pero el árbitro, al igual que el empresario, no mete la pata deliberadamente. Cuando lo haces, tienes que sobreponerte lo antes posible, sin mirar al pasado. Solo valen el presente y el futuro. Y decir: ‘voy a intentar mejorar’”, explica sonriendo.

La tercera pata en la vida laboral de Sultán es su academia de inglés, llamada Goodway Academy. “Creo que siempre hay una buena manera, como indica este nombre, una forma sostenible de hacer las cosas. Queremos tratar a las personas desde la flexibilidad y la libertad, que es lo que se necesita en esta época; intentamos adaptarnos al cliente. Cierto, no es un negocio revolucionario, pero sí es lo más rentable, de lejos, que he montado con mis socios. Siempre hay productos que explorar, los límites nos los ponemos nosotros”, afirma convencido.

Goodway Academy llegó después de una marca de ropa africana (“llevo mucho tiempo en España, pero mis padres son africanos y no puedo dejar de ser quien soy; tengo esa cultura y hay mucho que traer de allí y que llevar”, explica Sultán) que “contaba historias y formaba una comunidad”. Pero de nuevo surgieron escollos. “Nos dimos cuenta de que cualquier proyecto necesita tiempo. Todo eso de que se puede crecer rápido es muy americano. En España nos enfrentamos a otras cosas”, añade.

Habilidades de por vida


Cuando le preguntamos qué habilidades adquiridas en Explorer le han marcado en su día a día laboral, Sultán lo tiene claro: “Vender; todo pasa por ahí. Al igual que en el método lean startup, si no vendes, no puedes saber qué problemas tienes. Has de vender para que tus clientes se quejen y así poder mejorar”, cuenta.

Otra de estas capacidades es no tanto el emprendimiento, algo que considera “intrínseco en cada persona”, sino el aprendizaje que se saca de los errores. “Te vas a equivocar, así que hazlo rápido, sobreponte y sigue. Parece un tópico, pero es así. Hay empresas normales, proyectos que facturan 200.000 euros y son sostenibles. No todo son unicornios”, concluye.

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