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La historia de Ty Haney, 5 errores que cualquier emprendedor debería evitar

Puede que el nombre de Ty Haney no te suene, pero si te decimos que fundó la marca de ropa deportiva “Outdoor Voices”, que tanto se puso de moda en IG hace un tiempo, quizás te suene más. Con su lema “Doing things” y ropa que sirve igualmente para hacer deporte que para salir de fiesta, su marca creó el Exercise Dress, un vestido que rompe con la estética de la ropa deportiva convencional, en la línea que hemos visto últimamente a ciertos deportistas de élite.

Ty creó la empresa con 25 años. En unos pocos años su compañía era valorada en $100 millones de dólares y había conseguido más de 60 millones en financiación de diferentes venture capitals potentes. Pero había aspectos que Ty no estaba teniendo en cuenta… Por eso esta emprendedora es un ejemplo de ascenso rápido en el mundo emprender, pero también de caída en picado y de mucho aprendizaje gracias al error.

 

Lo que podemos aprender de su historia

1. Crecimiento sin gestión.  Ty habla de que eran “una marca Ferrari con motor Honda”: Outdoor Voices se percibía como algo mucho más grande de lo que era en realidad. Y esto a veces tiene consecuencias devastadoras si no se sabe gestionar:  la startup empezó a crecer muy rápido y estaba contratando a mucha gente, pero subestimó la importancia de una gestión centralizada, con la que no contaba.

2. Exceso de optimismo. Sin optimismo es imposible salir adelante, pero pecar por exceso es igual de peligroso: no considerar potenciales escenarios más conservadores puede ser un grave error. Lo mejor, siempre que hagas previsiones, es por lo menos realizarlas teniendo en cuenta tres escenarios diferentes.

3. La financiación aportó una falsa sensación de seguridad. Ty se relajó pensando que tener el dinero de venture capitals era suficiente, y que con él saldría adelante (de nuevo, exceso de optimismo). Solo veía el éxito de su producto y su propuesta de valor, y se olvidó de otros aspectos básicos a la hora de emprender: pero el éxito del producto no implica el éxito del negocio.

4. Falta de comunicación y confianza con miembros del consejo de administración. Algo que le sucede a muchos founders es que piensan que los miembros de su consejo están ahí porque quieren y para ellos, que no necesitan comunicarse. Esto es otro grave error. Ty fue muy ingenua: admite que debería haber cultivado esas relaciones. Informar del proceso y aportar actualizaciones constantes es esencial para obtener esa confianza clave para construir un vínculo fuerte. Además parecía haber especiales dificultades entre ella y Mickey Drexler (empresario, inversor y rey midas que había llevado a firmas como Gap al éxito), que ahora era el presidente de OV: no sólo estaba la distancia generacional (Drexler era mucho más conservador que Haney), sino que había personas que reportaban directamente a Ty, pero que recibían instrucciones opuestas de los dos.

5. El género. Ty reconoce que había una tendencia de inversión en mujeres que le ayudó a conseguir financiación y a diferenciarse de una industria en la que predominaban los hombres. Su caso se convirtió en una historia muy mediática, y sin embargo, de la noche a la mañana también en objetivo de una serie de periodistas en modo “acoso y derribo”. La idea de ser una mujer que dirigía un negocio para obtener beneficios parecía tener connotaciones negativas. Y la publicación de testimonios de antiguos empleados de la empresa hablando de la cultura tóxica de Outdoor Voices se hizo eco como la pólvora sin que Haney pudiera defenderse públicamente, ya que aparentemente había firmado acuerdos que le impedían comentar las operaciones de la compañía. Con el tiempo se dio cuenta de que ser CEO implicar tener responsabilidades y responder ante ciertos temas, no solo lo que apetece. Dejó de centrarse en el papel de víctima, se hizo cargo de sus errores y se perdonó.

Así que la rueda se detuvo: Ty decidió alejarse y dejar su puesto de CEO. Fue ahí cuando Ashley Merril, la fundadora de la empresa Lunya (prendas para dormir) se puso en contacto con ella y le dijo que, desgraciadamente, veía muchos casos de fundadoras como el suyo, y quería ayudarla, invirtiendo y estando en el consejo de forma temporal, siempre y cuando Ty regresara e hiciera lo que mejor sabía hacer: producto y marca a alto nivel. 

Ty ahora es fundadora y se complementa con Ashley, que tiene un perfil más operativo. La compañía ha reducido costes de forma significativa, ha escalado otra vez su marketing digital, y, sorprendentemente, les ha ido muy bien durante la pandemia. 

Ty está pensando en construir nuevos productos, y ha aprendido varias lecciones, las principales: 

  1. Todo es posible, pero siendo consciente de lo que puede ir mal.
  2. Si volviera a empezar no levantaría ese nivel de financiación: conseguir tanto dinero permitió malas prácticas y decisiones a la hora de construir una empresa sostenible y con beneficios.

En Explorer nosotros también pensamos que hay una forma más viable y sostenible de construir negocios. Si quieres saber cómo… 

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