Habilidades Personales
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Propósito: y tú, ¿para qué emprendes?

  • ¿Cuáles son los motivos que te llevan a emprender?
  • ¿Qué te pasa por la cabeza?
  • ¿Qué te lleva a tirarte a la piscina y empezar a andar un camino “diferente” al resto?

Con este artículo, me encantaría contarte mi experiencia, qué me llevó a montar mi empresa y las diferentes etapas que he tenido que pasar -y sigo pasando- en mi camino de emprendedor y viajante.

 

1. Emprender y tu significado de éxito

Miro para atrás y observo que siempre he tenido ese espíritu emprendedor dentro. Con 12 años decidí poner un puesto de limonada en mi pueblo, a 25 pesetas el vaso. Mi primera experiencia comercial y mi primer negocio. Con 19 años, en la Universidad, arranqué un proyecto por mi cuenta para poner en contacto a dueños de perros que quisieran cruzarlos, con dueños de perras que quisieran encontrar un “novio” adecuado para su amiga canina.

¿Para que materializaba mis ideas? Es muy buena pregunta. Recuerdo que el puesto de limonada era para conseguir más dinero para golosinas, y el proyecto de los perros, para buscar un macho a una perra que tenía yo en su momento. ¿Si me sirve a mí, por qué no ayudar a otros?

Con ninguno de los proyectos tuve necesidad de una gran inversión y no fueron lo que hoy en día se considera “un caso de éxito”, aunque para mí fueron un auténtico éxito. Mis primeras experiencias como emprendedor, todo un logro!  Y aprovecho para lanzarte dos preguntas:

¿Qué entiendes tú por éxito? ¿Y por fracaso?

Tras finalizar mi carrera de licenciatura en investigación de mercados, hice lo que todo el mundo me decía que tenía que hacer. “Empieza a echar curriculums y ponte a trabajar”. Y eso es lo que hice. Encontré trabajo como administrativo comercial en una fábrica de alambre.

Estaba cumpliendo lo que me habían vendido en casa como felicidad: trabajo, coche, novia y empezando a ir por inmobiliarias para poder ver posibilidades de comprar un piso. Por suerte, empecé una certificación de coaching y empecé a tomar consciencia de muchas cosas de mi vida y a hacerme preguntas sobre mi propio camino. Hubo un día, que me hice una pregunta que “me mató”: ¿Tú has venido al mundo a vender alambre?

La respuesta fue muy evidente para mí.

 

¿Emprender forma parte de tu propósito? ¿Quieres diseñar tu vida?

A partir de ese día, empecé a no entender por qué y el para qué de ese trabajo, y hubo dos pensamientos que se empezaron a repetir en mi mente:

“¿Para qué has venido a este mundo?”

“Tienes que hacer algo grande”

Recuerdo que el cuerpo empezó a reflejar mi estado mental: me dolía la tripa cuando salía del trabajo y empezaba a no entender por qué tenía que estar sentado en una silla 8 horas al día. Es por ello que decidí dejar un trabajo y una situación cómoda por la incertidumbre de no saber qué hacer. Necesitaba tiempo para buscar respuestas y me había prometido a mí mismo que tenía que encontrarlas.

Hice lo que suele hacer un alto porcentaje de la gente cuando está en fase de transición en su vida: mochila y a recorrer mundo. Yo no estuve mucho tiempo. Un mes en Tailandia fue más que suficiente para aprender que el problema no era el sitio, sino yo. Acepté y me di cuenta de que era una persona que necesita cambio constante, a quien la rutina mata.

Volví a Vitoria y empecé a asistir a eventos y cursos de emprendimiento y pasé por el programa Explorer, porque tenía miles ideas en la cabeza y no sabía ni cómo ni por dónde empezar: envidiaba mucho a las personas que parecía lo tenían tan claro. Yo, sin embargo, era un cúmulo de miedos y dudas.

Hubo una temporada que me dio la sensación de que iba a contracorriente. Todo el mundo trabajando por cuenta ajena, todos con su casa y su coche y yo, tal y como me decía mi chica por aquel entonces: “Vives como un jubilado. A la mañana vas 2 horas a clases de mindfulness y yoga, y a la tarde a algún cursito de modelo de negocio o finanzas. Así no se puede vivir”.

Aunque en su momento no entendía que no me apoyara y me enfadaban mucho este tipo de comentarios, con el tiempo me he dado cuenta de que me estaba siendo de gran ayuda: en realidad me estaba continuamente retando para que avanzase en mi camino y le demostrase que lo de emprender iba en serio. Hubo una decisión que tenía muy clara y que sigo teniéndola:

La mejor decisión que puedo tomar es invertir en mí mismo y en mi autoconocimiento.

Poco a poco fui aceptando que todo es parte de un camino. Fui encontrando respuestas y empecé a observar mi comportamiento. Siendo sincero, inicialmente, mi PARA QUÉ era el dinero. Quería hacerme rico y ganar suficiente dinero como para comprar todo lo que se me antojase.

Con el tiempo observé que este PARA QUÉ no tenía la suficiente fuerza para mí. Empecé a analizar mi relación con el dinero y un alto porcentaje de mis pensamientos eran de escasez. Un día me di cuenta de que mi vida ya era abundante, que tenía todo lo que podía querer y que mi felicidad no dependía de facturar  1.000€ o 6.000€ al mes.

 

Alineación de objetivos

Cuando empecé a observar mis pensamientos y mi manera de comportarme, todo fluyó de forma más natural, y las ideas que tenía en mente empezaron a materializarse. ¡Fue mágico! No me atrevo jamás a dar consejos. No soy quién para decirle a nadie lo que tiene que hacer. Simplemente, me encantaría trasladarte que tengas PACIENCIA con tu propio proceso. Aunque quizás ahora no entiendas por qué y no encuentres tu PARA QUÉ, es tan sencillo como confiar al 100% en la vida y entender que todo lo que pasa es POR y PARA algo.

Un amigo mío siempre utiliza la siguiente frase, que comparto aquí:

“Lo que viene, conviene”.

Quizás te pueda venir la siguiente pregunta a la mente: ¿incluso las cosas malas? Mi pregunta es la siguiente:

¿Cómo sabes tú que algo es bueno o malo para ti?

Yo sigo en mi camino de viajante, con mucho por aprender todavía y deseando que tu camino sea lo más feliz y próspero posible.

 

 

Y tú ¿para qué quieres aprender a emprender?

¿Para dar con una solución a un problema de la sociedad, para ganar dinero, para desarrollar tus habilidades transversales y mejorar tu carrera profesional por cuenta ajena…?

Apúntate a Explorer y descubre todo de lo que eres capaz. 

 

 

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    Propósito: y tú, ¿para qué emprendes?

    Si te sientes sin rumbo, necesitas hacerte unas preguntas importantes. Hoy va de inspiración, de propósito, de coaching, de tomar decisiones... Y de invertir en ti mismx.
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