Habilidades Personales
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10 estrategias para activar tu pensamiento de diseño

Por Karla Contreras

No sé cuál es tu proyecto de futuro, pero me gustaría compartir contigo mi experiencia de pasar de un estilo de vida “lógico” a uno creativo con pensamiento de diseño o design thinking.

En mi caso, mis padres me orientaron a estudiar una carrera universitaria que prosiguió con un master y postgrado, adicional a cursos, idiomas y talleres que he realizado. No fue hasta después de emigrar a otro país, y años de trabajo en empresas multinacionales, que me percaté de lo importante que era la faceta creativa y cómo la tenía “abandonada”: en mi afán por cumplir los objetivos del proyecto en el que estuviese involucrada en ese momento, no estaba cultivando mi pensamiento de diseño, el que me permitiría mejorar las cosas en lugar de asumir que “esa era la forma de hacerlo”, el que hace que las organizaciones y las ideas se superen y lleguen más allá.

El pensamiento de diseño es la habilidad indispensable de combinar empatía, creatividad y racionalidad para dar solución a las necesidades del cliente y llevar un negocio hacia el éxito.

Aplicar el pensamiento de diseño es un estilo de vida, nos permite valorar tanto situaciones cotidianas como soluciones más sofisticadas. Para ello involucraremos en el proceso a l@s especialistas de la herramienta, producto o servicio que ofrezcamos, teniendo siempre al usuario, y sus necesidades, en el centro.

 

Mis 10 estrategias favoritas para activar el Design Thinking

 

1. Pensar “fuera de la caja” (out-of-the-box thinking)

La expresión se refiere a pensar diferente, buscar soluciones fuera de los límites que a veces nos impone nuestro pensamiento: cuestionar, preguntar, participar, no dar las cosas por sentado. Hay muchas cosas por hacer, actívate y aporta, ¡tod@s sumamos!

 

2. Inspírate

¿Qué te parecería ser soldado e ir a una batalla sin armas? ¿Consideras que la estarías librando igualmente que tu enemigo? Pues esto hizo Desmond Doss, el primer objetor de conciencia. Sus convicciones le llevaron a ser médico de combate, librando la batalla de una manera “positiva” al ayudar a sus compañeros. Así fue como salvó a 75 soldados él solo, sin empuñar un arma. Te recomiendo que leas su biografía o veas la película ”Hasta el último hombre”. A mí Desmond me inspira. Por eso es importante que tú busques tu propia inspiración: influencers, referentes, actores, escritores, emprendedores…, lo importante es que te mueva las fibras.

 

3. Haz cosas diferentes para empatizar

La mejor manera de empatizar es compartiendo experiencias con otras personas, para ello te recomiendo viajar, aprender cosas diferentes, interactuar con otras culturas, incluso comer cosas nuevas, ¡atrévete! A raíz de empatizar y entender diferentes perspectivas ocurrirá la magia. Una buena estrategia para empatizar de manera orgánica es a través de hobbies y actividades lúdicas, saliendo de nuestro entorno habitual y probando nuevas experiencias, para adquirir habilidades transversales muy útiles.

Por otro lado, esos hobbies y actividades a las que dedicamos nuestro tiempo libre dicen mucho de nosotros, nuestras tendencias y necesidades. ¿Conoces los hábitos de tu usuario de tu producto o servicio? ¿Conoces sus verdaderos pains, eso que le duele y que tú te estás planteando resolver?  ¿Te has preguntado cómo es un día cualquiera de su vida?

 

4. Escucha

La escucha activa es la base del éxito de cualquier proyecto, empezando por las necesidades del usuario/cliente, el equipo y todo lo que le rodea. No asumas nada, cuestiónate y busca las respuestas de todo. Y si no sabes, pregunta.

 

5. Toma nota

Se consciente de tu propia evolución. Observa y registra los avances, comentarios y mejoras de tu proceso, será la única manera en la que puedas evaluar de dónde vienes y a dónde quieres ir, ten en cuenta que a partir de ahora tu proyecto puede necesitar de nuevos participantes para avanzar: inversionistas, colaboradores… Llegados a un punto, serán necesarios las métricas o KPIs (indicadores clave de rendimiento), será la manera objetiva con la que puedas valorar tu estrategia actual y demostrar los avances de tu proyecto ante otros.

 

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6. Prototipa

Prototipar es crear algo muy básico con lo que se pueda interactuar de forma que obtengas el feedback que necesitas de forma rápida para aportar valor a tu proyecto. Acción, acción, acción. Directamente relacionado con el concepto de learn by doing” o “aprender algo haciéndolo”. Por el camino, con toda la información que obtengas, irás corrigiendo, seguirás aprendiendo y corrigiendo una y otra vez. Prototipar es una de las mejores herramientas para conseguir la mejora continua.

 

7. Comienza cuantas veces haga falta

En el libro: The Sower’s Seeds” de Brian Cavanaugh hay una anécdota referente a Thomas Alva Edison, el inventor estadounidense de hasta 1093 patentes, llamada “El gran valor del desastre”:

En diciembre de 1914, un incendio destruyó su laboratorio: aunque el daño excedía los dos millones de dólares, el edificio sólo estaba asegurado por 238.000 dólares,  pues estaba hecho de cemento y se consideraba resistente al fuego.

A la mañana siguiente, observando las ruinas, Edison dijo: “El desastre tiene un gran valor, quema todos nuestros errores, por fortuna, siempre podemos empezar de nuevo.”

Tres semanas después del incendio, Edison se las compuso para entregar el primer fonógrafo, reconstruyó su laboratorio y continuó trabajando 17 años más.

 

8. Acepta

En ocasiones es necesario madurar el proyecto en ciertos aspectos. No tengas prisa, continua avanzando en los aspectos que puedas, luego retoma los pendientes con la cabeza más fresca. Tu idea también sufrirá mutaciones y pivotará, tranquil@, es parte del proceso.  Lo que sí te recomiendo es dedicar un espacio de tiempo a la fase creativa y luego pasar a la acción, si no correrás el riesgo de sufrir la llamada “parálisis por análisis” o quedarte para siempre en la fase creativa. Toda fase es importante en su momento, pero luego toca pasar a la acción.

 

9. Comparte

El camino que se toma al emprender (y no solo al emprender, sino en la vida) está lleno de colaboraciones: compartir y sumar, al mismo tiempo que gratificante, es necesario y debes prepararte.

Por fortuna, gracias a las redes sociales lo podemos hacer en tiempo real: conéctate, no solo online sino offline, vete creando una sólida red de contactos y asiste a eventos que te interesen en los que puedas hacer networking. Esto puede ser vital para el éxito de tu proyecto.

 

10. Cuídate

Cuida tus emociones y tu intuición, confía en ti, en tu criterio. A medida que vayas avanzando irás validando tus ideas, desarrollando las más relevantes y descartando las menos prioritarias. No te preocupes, vendrán ideas nuevas, es la ventaja del pensamiento de diseño, una vez lo activas, no se agota.

En una época en la que los datos en tiempo real están a disposición de todos, prototipar, probar, interactuar, empatizar con el usuario y descubrir sus necesidades, han pasado a ser el centro de todo proyecto, por lo que es necesario más que nunca sumar talentos y experiencias.

El pensamiento de diseño permite desarrollar estas habilidades y, más especialmente, activar la fase innovadora necesaria para llevar a cabo nuevos proyectos.

¿Y tú, quieres activar tu pensamiento de diseño? En breve abrimos convocatoria para el programa Explorer – Jóvenes con soluciones, ¡no te lo pierdas!

 

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