Proyectos

OrganInk, biotinta sostenible para la medicina del futuro

  • Eduardo Espinosa estudió Ciencias Ambientales y ahora es Doctor en Ingeniería Química. Querer mejorar la sociedad fue lo que le llevó a emprender
  • Su proyecto OrganInk, con el que fue finalista Explorer en 2019, tiene aplicación en medicina regenerativa, transplantes o investigación contra el cáncer

 

En vez de mirar pa’l cielo me puse a medir el suelo que me tocaba de andar.

Eduardo Espinosa dice que esta frase del grupo de rock español Marea para él es muy reveladora, porque transmite que “no debemos obsesionarnos con las metas y los objetivos, sino centrarnos realmente en dónde estamos, y el camino que tenemos que recorrer para conseguirlos”.

Una máxima muy acorde con la vida de un investigador postdoctoral y emprendedor como él: este jienense de 29 años acabó el Grado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Córdoba en 2014, continuó con un Máster en Biotecnología Molecular, Celular y Genética y después se embarcó en el proceso de realizar su doctorado en Ingeniería Química, que ha finalizado hace poco. 

Esfuerzo, tesón, constancia… Paso a paso, como diría Marea.

 

OrganInk, uso biomédico de la bioimpresión 3D

OrganInk es una empresa dedicada al desarrollo de biotintas para su bioimpresión 3D en usos biomédicos. La formulación de estas biotintas varía dependiendo de para qué vayan a utilizarse (medicina regenerativa, transplantes y ensayos clínicos, ensayos de medicamentos, investigación contra el cáncer, etc.). Estas biotintas se mezclarán con las células específicas del tejido a desarrollar. Tras su bioimpresión se estabilizarán y se meterán en incubación para su cultivo.

A diferencia de otras biotintas en el mercado, OrganInk permite un proceso de bioimpresión 3D universal para la mayoría de los tejidos. Su biotinta presenta buenas propiedades mecánicas, además de ser biocompatible, biodegradable, y de permitir una buena printabilidad durante la bioimpresión.

Ya ha sido validada en diferentes análisis donde se confirma su eficacia para bioimpresión 3D, y, además, gracias al proceso de producción desarrollado, se ha conseguido disminuir el nivel de endotoxinas a niveles mínimos, lo que permite su uso no sólo en investigación, sino a niveles clínicos.

La máxima del proyecto es mejorar la salud y calidad de vida de las personas, y aunque está directamente relacionado con el objetivo 3 de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de Naciones Unidas, indirectamente también contribuye a otros como mejorar la nutrición o el abastecimiento de agua.

 

Universidad + emprendimiento = valor para la sociedad

Pero aparte de sostenibilidad, OrganInk es un claro ejemplo de transferencia: de cómo es necesario que todo ese conocimiento valiosísimo que se genera en la investigación universitaria salga de la universidad y se aplique en la empresa. Y este es el sueño de un investigador como Eduardo:

Me gustaría ver que los avances científicos en los que he trabajado y sigo trabajando, sirvan para mejorar la sociedad en la que vivimos.

La idea de OrganInk surgió tras una estancia en un centro de investigación en Noruega, donde su equipo exploraba el uso de la nanocelulosa como aditivo en la industria papelera y del envasado alimentario.

Fue entonces cuando surgió la posibilidad de adaptar este material como componente principal de una biotinta para procesos de bioimpresión 3D en el ámbito de la medicina, y a partir de ahí empezaron a pensar en el proyecto.

Confiesa que en ningún momento se había planteado el emprendimiento como una salida profesional o algo que fuera para él. Pero el hecho de trabajar en la Universidad e ir desarrollando productos, procesos… le hizo cuestionarse cosas: todos esos avances no podían quedarse “solamente” en la red de conocimiento científico, sino que debían salir al mundo empresarial, donde se aplican y donde aportan valor. 

En ese momento, a través de redes sociales oyó hablar del programa Explorer y decidió apuntarse, porque quería adquirir las habilidades y conocimientos necesarios para convertir en una realidad empresarial unos resultados obtenidos en el laboratorio.  “Y realmente, valió la pena”. 

Destaca el trabajo de los coordinadores y mentores, que “se dejan la piel para que aprovechemos al máximo el programa y saquemos nuestros proyectos adelante”. También valora muchísimo la experiencia de compartir experiencia con el resto de los compañeros Explorer que “te permite conocer de cerca sectores que no son los de tu día a día, y donde ellos están desarrollando sus proyectos”.

Cree que este programa es muy necesario también para personas con perfil investigador: 

“En el mundo científico muchas veces perdemos el foco de porque realizamos la investigación, que no es otro motivo que generar conocimiento que pueda ayudar a mejorar la sociedad en la que vivimos. Y para que esto ocurra, es necesario hacer realidad este conocimiento.”

 

Aplicaciones en biotech y objetivos

Actualmente Eduardo compagina su investigación postdoctoral con OrganInk. 

OrganInk ha unido fuerzas con 3dBiotech, una empresa biotecnológica referente en el sector dental, afianzada en Córdoba, donde están desarrollando proyectos de innovación que les permitirán llevar un paso más allá el uso de tecnologías 3D en el sector médico: regenerar mucosa gingival y tejido óseo. 

En su modelo de negocio, OrganInk no abarca hasta la fase biomédica de aplicación, al menos por el momento, sino que desarrollan los materiales y herramientas de bioimpresión. Esa bioimpresión se podrá usar, por ejemplo, en la fabricación de organoides, imitaciones a pequeña escala de un órgano funcional o en la investigación contra el cáncer.

Organoides

Imagina por ejemplo, el avance que sería en el testeo de fármacos o tratamientos, probar decenas de medicamentos sobre organoides idénticos y estudiar con esta tecnología la eficacia y los efectos adversos que pueden generar. Esto evitaría tener que recurrir a experimentación animal, al menos para etapas tempranas de fármacos, y se ahorraría muchísimo tiempo y dinero. 

Tratamiento del cáncer

Con la investigación contra el cáncer sucede algo similar: se imprime tejido tumoral a partir de células cancerígenas obtenidas de biopsia de paciente con el mismo tamaño y forma que poseen dentro del cuerpo gracias a las imágenes de resonancia o TAC. Una vez replicados, los someten a diferentes variables de estudio en tratamientos de quimioterapia (fármaco, dosis, etc.) y observan cuál logra una mayor eficacia en la reducción del tamaño y eliminación del tumor, algo esencial para poder seleccionar el mejor tratamiento, y planificar en el tiempo las futuras operaciones.

A corto-medio plazo, el objetivo de OrganInk es aumentar el catálogo de biotintas que fabrican para dar respuesta a casos concretos y permitir a los investigadores y hospitales ejercer su investigación y tratamientos con la mayor calidad posible. 

Y a largo plazo, desarrollar sus propios modelos de tejidos que permitan a sus clientes probar sus fármacos y cosméticos con una gran precisión y control.

A otros Explorers, Eduardo les recomienda que aprovechen su tiempo, a los tutores, y las formaciones para acelerar sus proyectos. “Que tengan muy clara la necesidad que quieren abordar y dar respuesta, y a partir de ahí, desarrollar un proyecto innovador y eficaz que permita solucionar esa necesidad que presenta la sociedad actual”.

 

OrganInk se dedica al desarrollo de biotintas para su bioimpresión 3D en usos médicos. Estas biotintas pueden emplearse en hospitales, universidades y centros de investigación para realizar procesos de bioimpresión que se apliquen en medicina regenerativa, trasplantes, ensayos clínicos y de medicamentos o investigación contra el cáncer, entre otros. OrganInk permite un uso universal para el 90% de tipos celulares, simplificando y abaratando el proceso de bioimpresión.

OrganInk

Eduardo Espinosa bn perfil

 

Eduardo Espinosa nació en Andújar, Jaén. Grado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Córdoba, Máster en Biotecnología Molecular, Celular y Genética y ahora es Doctor en Ingeniería Química. Compagina su investigación postdoctoral con el emprendimiento para hacer un mundo mejor. Cuando no está trabajando le gusta viajar, hacer deporte (running y karting) y desconectar con la familia y los amigos.

 

 

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    OrganInk, biotinta sostenible para la medicina del futuro

    Eduardo Espinosa, finalista Explorer 2019, habla de la importancia de aunar formación emprendedora con investigación y de las aplicaciones de su biotinta Organink. No es ciencia ficción, es bioimpresión.
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